Y la despedida fue “Me voy a desconectar porque tengo que dormir…te llamo justo en 10 minutos”, “Ok” me respondiste.
Apagué la PC, la guarde en el bulto y llevé a la habitación en un santiamén… hice algunas cosas que forman parte de mi rutina “before-bed”... apagué la luz de mi habitación y puse seguro a la puerta… uff! Siempre lo olvido, no pongo seguro cuando voy a dormir, paradójicamente por seguridad. Así que me devuelvo y lo quito. No importa, no me ha tomado más de un segundo hacer eso… todavía no son los “10 minutos exactos”.
Por fin logro acostarme… que rico! Tomo el teléfono y marco, faltan como dos minutos todavía, pero no importa, mejor si puedo hablarte antes… suena una y otra vez y no contestas. No me sorprende, seguro todavía no llegas hasta donde está, después de todo faltan unos minutos. Continúo marcando, ahora sí deberías estar ahí, pero igual nadie responde. Bueno, me digo a mí misma que ya está bueno, pero que continuaré marcando hasta que sean las 12:45, no más de ahí… y fueron las 12:45 y nadie nunca respondió.
Deje el teléfono a un lado y lloré un poco… minutos más tarde estaba llamando de nuevo, con la falsa esperanza de que por fin contestaras. No escuché más que el repiquetear del teléfono... ya falta muy poco para la 1:00 am… Ni modo! Dejo nuevamente el teléfono al lado, esta vez no recuerdo si lloré… pero una vez más pensé que amarte tanto me hace tanto daño…
Apagué la PC, la guarde en el bulto y llevé a la habitación en un santiamén… hice algunas cosas que forman parte de mi rutina “before-bed”... apagué la luz de mi habitación y puse seguro a la puerta… uff! Siempre lo olvido, no pongo seguro cuando voy a dormir, paradójicamente por seguridad. Así que me devuelvo y lo quito. No importa, no me ha tomado más de un segundo hacer eso… todavía no son los “10 minutos exactos”.
Por fin logro acostarme… que rico! Tomo el teléfono y marco, faltan como dos minutos todavía, pero no importa, mejor si puedo hablarte antes… suena una y otra vez y no contestas. No me sorprende, seguro todavía no llegas hasta donde está, después de todo faltan unos minutos. Continúo marcando, ahora sí deberías estar ahí, pero igual nadie responde. Bueno, me digo a mí misma que ya está bueno, pero que continuaré marcando hasta que sean las 12:45, no más de ahí… y fueron las 12:45 y nadie nunca respondió.
Deje el teléfono a un lado y lloré un poco… minutos más tarde estaba llamando de nuevo, con la falsa esperanza de que por fin contestaras. No escuché más que el repiquetear del teléfono... ya falta muy poco para la 1:00 am… Ni modo! Dejo nuevamente el teléfono al lado, esta vez no recuerdo si lloré… pero una vez más pensé que amarte tanto me hace tanto daño…